domingo, 6 de mayo de 2012

El gato que nunca me dijo nada.

Porque no maullaba y te miraba atento y paciente a que colocaras la cena sobre el frío suelo de la calle cada noche. Se sentaba en su esquina esperando a que alguien le dejara comer.
Ahora ya no está.
Esta es mi  manera, algo torpe, de decirle que me acuerdo de él, todos los días, todas las noches...¡¡ va por tí  mi michiño!! te quiero ;o).

3 comentarios:

  1. Es mágico, condensa toda la felicidad que ha encontrado más allá del arcoiris, donde tiene todas sus comidas favoritas , donde puede hablar y maullar sin miedos.
    Como ilustración me ha dejado absolutamente impactada la madurez artística a la que estás llegando.

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  2. Qué bonito. Seguro qué notaba lo qué le querias. Me alegro de qué haya personas tan sensibles como tú. Bss

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